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Bienvenidos a mi mundo, que como no, es el vuestro. DECLASE es un espacio de letras que se atreven a  crear palabras que en su conjunto formarán historias reales, verosímiles, pero  sobre todo, inventadas ¿Qué seríamos sin imaginación? Sin sueños no se puede enseñar. Deberíamos, tomando prestadas palabras de Gianni Rodari, tener una asignatura que se llamase FANTÁSTICA (yo estaría encantada de impartirla).

DECLASE es una web creada para todos aquellos que tenemos ilusión por educar.
 
 
 
¿Opositar o no opositar? Esa es la cuestión.

   Me he decidido a escribir este artículo de opinión tras observar como día tras día se marea a los maestros, " Cuerpo docente de carácter nacional", acerca de si habrá o no habrá oposiciones en nuestra comunidad autónoma. Me pongo en el lugar de estas personas, que pasando penurias, logran combinar vida familiar, laboral (la situación de aquellos afortunados que consiguen pisar un centro educativo, gracias en gran parte a la suerte y  a sus esfuerzos) y estudios para superar la prueba.  Y me pongo en su lugar, aunque no soy maestra, porque soy profesora (o al menos lo pretendo ser) y veo un futuro muy similar o si me apuran, más nefasto si cabe, el año que viene en las oposiciones de secundaria ("otro cuerpo docente nacional").

Según El País hace unos días seis comunidades autónomas (Castilla- La Mancha, Madrid, Murcia, Cantabria, La Rioja y Asturias) habrían decidido no convocar tan mencionado concurso, debido a  que por la situación española el número de plazas ofertadas sería mínimo. Pero hoy Madrid da una vuelta de tuerca más, Esperanza Aguirre ha confirmado que sí habrá oposiciones de primaria e infantil. Por otro lado, el mismo diario se hace eco de que en Canarias habrían sido los mismos opositores los que habrían pedido la congelación de las listas, por lo que se ha venido calificando como "efecto llamada", el aluvión de maestros de otros lugares de España que provocaría que los autóctonos perdieran su puesto en pro de los maestros emigrantes, así como el consiguiente aumento del gasto que supondría el aumento de personal para los tribunales, espacios para hacer el examen, etc.

 Añadir a todo esto las palabras de una maestra de inglés que me comentaba que había llegado a sus oídos que academias manchegas se ofrecían a pagar el desplazamiento y alojamiento en Extremadura para no tener que cerrar sus puertas y seguir ganándose el jornal, aunque sea a costa de los maestros extremeños.

Al hilo de todo esto, la historia de otra compañera, que a pesar de ocupar un lugar privilegiado en la lista de infantil, se siente estafada. Ella, como tantos otros, se levanta cada mañana para dar clases en un pueblo a 30 kilómetros del suyo, por las tardes estudia y dos veces por semana se desplaza a Badajoz para estar con un preparador. La crisis nos asola desde hace bastante tiempo, ¿por qué no decidieron esto antes?. Ella, como tantos otros, siente que ha desperdiciado tiempo y dinero. Y esto si no se convocan, ya que de lo contrario se arriesga a perder esa "privilegiada plaza" para que la ocupe alguien de fuera. Cierto es que no debería haber diferencias, ya que según Eva Mª Pérez, consejera de educación de Extremadura, es un cuerpo nacional y no debe haber distinciones. Pero me permito el atrevimiento de contradecirla, con fuertes argumentos encima de la mesa, ¿Señora consejera si es un cuerpo nacional por qué no puedo presentarme en el País Vasco, Cataluña o Galicia? Cuestión de diferencias y de defender lo que es suyo. Nosotros deberíamos hacer lo mismo.

Desde sindicatos del profesorado como STE-ex o PIDE se apoya la congelación, ya que la oferta de 239 plazas no cubriría ni la cuarta parte de la demanda de los docentes extremeños y mucho menos de los de fuera.

El caso de Andalucía se desmarca de los demás. Desafiando todo pronóstico y en contra del tope exigido por el gobierno, ha anunciado que ofertará unas 3000 plazas, escudándose en el aumento de la demanda.

Mañana, 18 de Febrero de 2011, y tras marear mucho la perdiz se tomarán decisiones con respecto a las oposiciones en Extremadura ¿qué creen que pasará? Se admiten apuestas. 

 
Que nadie calle nuestra verdad

QUE NADIE CALLE NUESTRA VERDAD

                                    "La única lucha perdida es la que se abandona" 

 

   Si lo que tiene un educador no es vocación que venga Dios y lo vea. Puede parecer un error garrafal comenzar con una frase hecha este artículo y de la misma manera puede parecer una equivocación generalizar. Pero con datos fehacientes puedo corroborar todo lo que expresaré en estas líneas y puedo afirmar, sin miedo a  equivocarme en lo más mínimo que más de un 90 por ciento de los docentes tenemos un amor enfermizo por nuestro trabajo. Salvo algunos afortunados, tras pasar por el circo de las oposiciones, nos encontramos con un sinfín de obstáculos, más difíciles de sobrepasar si cabe. Nuestros sueños, que volaron a la altura del séptimo cielo cuando comenzamos la carrera, se trocan en pesadillas antes de caer estrepitosamente en el suelo tras pasar por las oposiciones y convertirte en la controvertida figura del interino. 

   El mundillo de la educación se caracteriza por estar plagado de sorpresas desagradables, desilusiones con nombres y apellidos, desencuentros con sabor más que amargo. Todavía me atrevo a preguntarme el porqué de todo esto. Me respondo de manera voraz. Estamos rodeados de ineptos en tiempos de crisis (la excusa perfecta) educados para dar malas soluciones considerablemente rápido.

   Palabras las mías cargadas de indignación. Unas ideas y una opinión que comparto con muchos. Ellos huelen en esta protesta, al igual que yo, la esperanza, aunque sea un olor leve y lejano. No quiero que vuelva a sonar un teléfono para ofrecer un trabajo fantasma, me niego a que haya una plantilla de profesores que se tenga que turnar para que los de arriba no cubran una baja con un interino. Me indigna que la lista (palabra tan corta como importante) de interinos esté más atascada que la M-30 en hora punta. Esto retumbará en los oídos de algunos y activará el motorcito que esconden bajo el pecho de muchos otros. Profesores o no.

 No necesitamos una voz ahogada en una garganta o una opinión perdida en una web (que los alumnos podrían leer en los portátiles de los que se han beneficiado gracias a la generosa Junta de Extremadura). La misma Junta que convoca oposiciones al cuerpo de profesores de secundaria debido a la presión de los sindicatos, aún a sabiendas del colapso de interinos en paro que se ha producido en la citada lista.

Una profesora de historia, que podría haber sido de cualquier otra especialidad, recibe esa esperada llamada de la administración que le abre las puertas para trabajar. La llamada de la oportunidad, para trabajar en un pueblo extremeño de cuyo nombre no logro acordarme. Un mes, con sus días y tardes de trabajo, que ya siente como suyo. Quince minutos bastan para robar su ilusión de la maleta donde esperaba poder cambiar sueños por realidades. "No puedes dar clases de historia porque no tienes titulación en francés". Es como decirle a un arquitecto "No puede terminar la casa porque no es electricista".

Rencor es lo que viste a estas palabras. Tenemos que gritar para que estas cosas no vuelvan a pasar. No somos médicos, pero en cierto modo tenemos el futuro de este país en nuestras manos.

Quien no llora, no mama. Otro aforismo para sentenciar todo lo anteriormente dicho. Yo ya no gasto más lágrimas, pero si puedo decir mucho más, mucho que aportar y mucho que compartir y por lo que luchar. No quiero regalos, pero tampoco más trabas que las justamente necesarias La educación empieza por uno mismo. Eduquemos entonces.

 
¿Apología de las clases particulares?

Comenzar diciendo que creo que es una mezcla explosiva digna del mecanismo de una bomba, combinar en las tardes de una vida clases particulares, oposiciones, gimnasio y encima querer vivir.

Muchos pensarán que es tirarme piedras sobre el tejado, pero la mayoría de los que me conocen saben que no soy partidaria de las clases particulares. Unos están más de acuerdo conmigo, otros lo están menos. Pero quiero señalar que hablo desde la voz de la experiencia. Desde que acabara la carrera (e incluso antes, ¿dónde quedarán esos veranos?) en aquel remoto año 2006 he impartido este tipo de enseñanza, de una manera u otra. Y creánme, han pasado por mis manos los casos más pintorescos y pienso, a veces, en haberlos juntado a todos y he aquí otra fórmula para crear una bomba.

Algo parecido me sucedió en la academia privada en la que trabajé el año pasado. Allí, en una misma clase, alumnos de todos los tamaños y colores, una chavala de 2º de primaria con déficit de atención (para terminar de rematar) con un chico rebelde sin causa, pero no tan guapo como James Dean, de 1º de bachillerato, con mis aplicadas "niñas" que se preparaban el examen de acceso a los grados formativos de grado superior. ¿Lo único bueno de eso? que muy entre comillas impartía mi materia: lengua castellana y literatura, con todo lo que esto implica(historia, latín, historia del arte...) englobado bajo el nombre de "humanidades". ¿Qué por qué digo esto? porque lo que menos he enseñado en mis "particulares clases" ha sido lengua y literatura. Desde plástica a música, llegando al hueso duro de roer, al menos para mí, de las matemáticas. Y, haciendo esto, me siento una traidora, traiciono a mis compañeros que pasaron años estudiando inglés o biología, entre otras carreras varias. ¿Qué autoridad tengo yo para explicar que es un aparato reproductor o tocar con la flauta una melodía en clave de FA?(si es que eso existe).

Más de una vez he aprendido con mis alumnos y tampoco es rara la ocasión en la que me han dicho: "No, Nieves, esto es así o por lo menos es lo que me han dicho en el insti" y bajo una leve sonrisa escondes el "¿por qué narices tendré yo que estar haciendo esto?. Encima de la cantidad irrisoria que me pagan y teniendo que aguantar que cuando  el niño de su padre o la niña de su madre  suspende, lo haces tú con él.Como si tú te sentaras en el asiento de al lado chivándole las respuestas. A veces, me gustaría gritarles a esos progenitores encantados por sus vástagos: " Soy profesora, no el genio de la lámpara, ojalá...y sí, su hijo ayer a las 4 de la tarde, cuando yo debía estar estudiando y no haciendo el gilipoyas, permítame el atrevimiento,se sabía de pe a pa los Derechos Humanos, ¿qué culpa tengo yo de que al llegar al examen no tuviera ni idea y la poca que tenía la escribiera con faltas de ortografía?. Pero es silencio lo que hay todas las tardes y alegría de vez en cuando (muy de vez en cuando) si te llaman por teléfono para decirte que han sacado un suficiente en inglés, porque eso es motivo de alegría para ellos. Si les dices que tienen que aspirar a un sobresaliente, te miran como diciendo ¿eso qué es? y les preguntas, ingenua de ti, si no hay nadie en su clase que saque ese tipo de notas y te contestan "Sí, la que se sienta en la última fila, la rara de la clase".

Y dicho esto, yo soy la que todas las tardes me visto con el traje de paciencia y voy a dar clases porque es lo más parecido a mi trabajo que tengo, y con más o menos fortuna, resuelvo problemas, canto canciones, explico la diferencia entre prejuicio y perjuicio (esperando enterarme yo también). Soy yo la que guarda un grato recuerdo de todos y cada uno de sus alumnos, algunos con edad de ser amigos, otros que tiran de la manga de su madre y dicen "Mira, es Nieves". Pero, me pregunto, al igual que me preguntaba al intentar escoger mi camino profesional, si merece la pena ser profesora (aunque sea particular) para que sólo uno de mis alumnos o una sola de las tardes, estos aprendan algo. Evidentemente mi respuesta es afirmativa, ¿qué si no?

 

 

 
Alumnos inmigrantes en centros públicos de Extremadura:Un nuevo reto educativo. Nº38, El Candil de ASPEBA

Este artículo ve la luz gracias a las reflexiones que me han causado varias circunstancias acerca del tema, entre ellas, la más destacada, la de una compañera profesora, como la que escribe, de lengua castellana y literatura en un instituto extremeño de cuyo nombre no quiero acordarme. Su principal problema radicaba en tener que impartir una lección de literatura a una clase en la que más del cincuenta por ciento del alumnado era de origen extranjero y por descontado, desconocedores de la lengua de acogida.

No soy muy amiga de números, pero creo que en esta ocasión son pertinentes los datos para tener una visión completa de lo que estamos tratando. En Extremadura 5.451 alumnos inmigrantes reciben atención individualizada en los centros educativos, de los cuales 2.946 estudian en Badajoz y 2.505 en Cáceres, según Europa Press en La Gaceta Extremeña de Educación. El objetivo de esta manera de formación no es más que centrarse en favorecer la integración del alumno inmigrante en la comunidad educativa de nuestra región, con el fin de facilitar posibilidades de acceso a la educación, independientemente de su procedencia. Como vemos los colegios e institutos extremeños son ejemplo de interculturalidad. La atención a este colectivo de estudiantes se remonta al curso 1991-1992 que desarrolla un modelo de "escuela inclusiva que defiende la comprensividad como garantía del derecho a todos a recibir una educación de calidad en condiciones de igualdad", según define la Consejería de Educación. Nuestra comunidad autónoma cuenta con cinco planes o programas educativos para atender a los más de cinco mil alumnos que asisten a sus clases y dar respuesta a un alumnado que procede de los cinco continentes.

Después de barajar datos, cabe ahondar en la situación real de estas familias que abandonan su país, con la esperanza de volver algún día, cargados de complicaciones, necesidades y normalmente de descendientes a los que intentar dar un futuro mejor, una respuesta a la situación que viven, que ellos en su día no encontraron, un trabajo que les ayude a formar parte de una sociedad que debería no considerarles extraños. Es por esto por lo que la atención al entorno es un punto a tener en cuenta.

Llegados aquí cabe preguntarse a quién afecta esta sociedad cada vez más plural que nada tiene que ver con la existente hace unos años, ya que si bajamos al escalón de los docentes nos encontramos con una piedra en el camino, la de que los profesores, incluso los más jóvenes, se topan con tener que enseñar de una manera totalmente nueva y a un auditorio muy diferente al suyo en su etapa de formación. Si bien es cierto, estos interrogantes siguen estando presentes, pero a pesar de las dificultades, se han concretado un conjunto de acciones, procedimientos, protocolos y programas que nos permiten avanzar con más seguridad hacia una comunidad abierta, en la cual se facilitan las mismas oportunidades de progreso y formación, sin renunciar a las características más relevantes de cada cultura.

Ya lo decía Montesquieu “Toda la gente como nosotros es nosotros y cada una es ella” y es que todos hemos sido emigrantes en algún momento de nuestra historia y es por ello por lo que el incremento de la diversidad y complejidad en nuestro entorno social, no sólo en el ámbito educativo, no debe cogernos por sorpresa.

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